26 ago 2011

El Sevilla tropieza en la misma piedra


TOMÁS CAMPOS 25/08/11 - 23:10.

Europa League

Playoffs (vuelta)

Sevilla1
Hannover 961
Ficha técnica
1 - SEVILLA:Palop; Coke, Alexis (Fazio, m.84), Escudé, Fernando Navarro; Jesús Navas, Medel, Trochowski (Campaña, m.81), Perotti; Kanouté y Negredo (Del Moral, m.63).
1 -HANNOVER:Zieler; Cherundolo, Pogatetz, Haggui, Schulz; Stindl, Schmiedebach, Sergio Pinto, Rausch (Pander, m.89); Schalaudraff y Abdellaoue (Ya Konan, m.91).
GOLES:0-1, M.23: Abdellaoue. 1-1, M.36: Pogatetz, en propia puerta.
ÁRBITRO:Serge Gumienny (BEL). Expulsó al sevillista Medel en el minuto 90 con roja directa por una entrada a un contrario. Además, amonestó a los locales Alexis (m.07), Perotti (m.20), Kanouté (m.50), Medel (m.65) y Del Moral (m.75) y a los visitantes Stindl (m.44), Cherundolo (m.49), Schulz (m.54), Schlaudraff (m.56), Rauch (m.71), Schmiedebach (m.74) y Sergio Pinto (m.90).
INCIDENCIAS:Partido de vuelta de la eliminatoria previa a la fase de grupos de la Liga Europa. Asistieron cerca de 45.000 espectadores, entre ellos unos tres mil seguidores del conjunto germano. Terreno de juego en buenas condiciones.
Drama, varapalo, fracaso... elija usted la palabra que prefiera pero lo único cierto es que el Sevilla ha vuelto a caer en la previa de una competición europea ante un equipo con menos pedigrí.
Y no es que el Hannover sea mal equipo, que no lo es, porque un cuarto puesto en la Bundesliga no se compra en una tómbola, pero mirando las plantillas, hombre por hombre, no cabe duda de que los rojiblancos tenían más papeletas para pasar de ronda.
Argumentarán algunos que los nervionenses fueron superiores y merecieron mejor suerte, pero las fuerzas estuvieron bastante igualadas en ambos duelos y si bien es cierto que Negredo se topó dos veces con los palos, el Hannover puede esgrimir que el colegiado belga Serge Gumienny se tragó un penalti de libro que bien podría haber sido la puntilla a la eliminatoria.
En fin, que la mala suerte empezó el día del sorteo y se ha confirmado de pleno con una eliminatoria que deja muy tocado el proyecto de Marcelino desde las primeras de cambio.
Ahora toca analizar las causas del desastre, si es que se puede llamar así lo acontecido este jueves en el Pizjuán. Y no cabe duda que hay que empezar por la defensa, que ya falló en los dos goles de la ida y hoy quedó retratada en el tanto del conjunto de la Baja Sajonia.
Antes, es cierto, Kanouté por dos veces y sobre todo Negredo, que mandó un trallazo al larguero, pudieron dar la vuelta a la tortilla y reescribir el guión de esta eliminatoria maldita, pero en cualquier caso no es de recibo que te claven un tanto en la primera aproximación seria del rival.
Coke no logró cortar el avance por la banda de Rausch, Escudé no pudo seguir a Abdellaoue en su cabalgada hacia el corazón del área y Palop salió medio segundo tarde. El resultado ya lo conocen.
El tanto fue una jarro de agua helada, pero el Sevilla siguió generando ocasiones por inercia y porque un equipo que tiene a Negredo y Kanouté en su delantera siempre te la puede liar por mucho que uno se esfuerce.
A la media hora, el vallecano obligaba a Zieler a despejar a córner en una gran acción personal, aunque fue el gigante de Mali el que más cerca estuvo del empate tras controlar con el pecho un gran pase Trochowski y disparar algo forzado a la manopla izquierda del cancerbero germano.
El nerviosismo era evidente en la grada, pero la suerte, que tan esquiva ha sido al Sevilla en este cruce, jugó una vez a su favor con un autogol de Pogatetz, que desvió a las mallas un centro de Perotti que se perdía por la línea de fondo.
El tanto, que llegó poco antes del descanso, dio nuevos bríos al Sevilla, que se lanzó a por todas tras la reanudación y rozó el 2-1 en varias ocasiones. A destacar un cabezazo de Escudé que todo el Pizjuán vio dentro justo antes de perderse junto al palo izquierdo.
Fue un cuarto de hora de arrebato en el que el Sevilla se dejó la vida y, de paso, sus escasas fuerzas, porque el Hannover fue ganando en confianza y presencia según pasaban los minutos.
Hasta tal punto que sólo la ceguera del árbitro explica que no pitara un claro penalti de Palop, que derribó a Schlaudraff en su internada. El Sevilla casi aprovecha el regalo con otro autogol de Pogatetz, que desvió a córner un disparo de Trochowski, pero ni las ideas ni las piernas invitaban a creer en el milagro.
La roja a Medel por un pisotón a un rival fue el triste epílogo a un partido que quizás marca un antes y un después al ildilio que el Sevilla ha vivido todos estos años con Europa. Eso sí, con una afición así, es mucho más fácil levantarse.

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